La sabia naturaleza del Romero
Las damas de honor de las bodas antiguas llevaban ramos de romero, signo de Constancia en el amor.
Romero viene de la palabra romería.
Narra una leyenda que la reina de Hungría quería casarse y tomó un día un baño de romero. Se le cayó la piel y le nació otra suave, tersa, joven, y rejuveneció en unos días. Por eso hay tanta devoción a esta planta; antiguamente decían “El espirítu del romero es perfumado, curativo y alegre”.
No es de extrañar que con tantas cualidades el romero forme parte de nuestro sentir y nos aporta mágicamente belleza y amor.
El romero se utiliza como cicatrizante, estimulante del cuero cabelludo y del sistema nervioso central, corazón, circulación, antiespasmódico, estomáquico y algo diurético.
Como tónico nervioso y vascular puede tomarse una taza al día de una infusión de 10 gramos de ramitas tiernas con flor por litro de agua hirviendo.
Para combatir los dolores articulares, tonificar el cuerpo poner 10 gramos de esencia de romero en un litro de alcohol de 95º.
Como estimulante del cuero cabelludo, se pone 50 gramos de esencia de romero en un litro de alcohol de 95º.
El alcohol de romero lo podemos hacer en casa: 300 gramos de ramitas tiernas y floridas, recientes y secas, las metemos en una botella de cristal de 2 litros, añadimos un litro de alcohol de 95º y lo dejamos macerar, bien tapado y moviendo diariamente, hasta 10 días. Después se filtra y, aunque tendrá un poco de color, hemos fabricado un tonificante corporal humano.
Como ambientador podemos cortar unas ramitas y meterlas en una bolsita de tela para que al secarse no se diseminen, y lo ponemos en la salida de la calefacción del coche o sobre el radiador de casa. Poco a poco desprenderá su olor característico.
Es una planta talismática.

